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Pese al desgaste en los bolsillos de los murcianos, muchas barracas del recinto del Malecón cuelgan cada noche el cartel de completoDurante los días de Feria, el recinto de los Huertos del Malecón parece ejercer un mágico encanto sobre los habitantes de la ciudad. Pese a la crisis económica que castiga los bolsillos de la gran mayoría de murcianos, la gente acude puntualmente a cenar al recinto del Malecón, llenando a rebosar todas las barracas. La Muestra del Vino y la Alimentación también mantiene su nivel acostumbrado de público. Noche tras noche no faltan clientes deseosos de participar en las degustaciones, gente que compra los tiques correspondientes para hacerse con la bandeja y seleccionar entre las múltiples ofertas. Familias enteras acuden a los Huertos para pasar la velada y aprovechar las múltiples ofertas lúdicas y gastronómicas, ya que en el jardín del Malecón hay actividades artesanales y actuaciones musicales en directo, que enriquecen el ocio nocturno. El Gremio Regional de Artesanías Varias colabora todas las noches con demostraciones de artesanía en vivo, ante el público que asiste a sus casetas en el citado entorno. Concretamente anoche hubo exhibición de bordados a cargo del taller de labores Ana María Baeza, con las bordadoras: Dolores Román, Isabel García, Loli Cano, Carmen Serrano. Ana Utrilla, Dolores García, Ana González, Isabelita Ruiz, Carmen Pérez, María Antonia Alcaraz, Ana Rodríguez, María Baños, Isabel Bastida y Mercedes Zuza. Ellas realizaron una muestra de cómo se borda un refajo huertano o se realizan otros primores artesanales de aguja. Luego está la gastronomía, patatas con ajo, michirones, lomos a la plancha, morcillas, y longanizas junto a buenas ensaladas, son engullidas por los visitantes, que luego redondean su estómago con unos buenos paparajotes o unas flores de breva. Los amantes del pescaito frito y del rebujito tienen también su recinto, ya que la Hermandad del Rocío de Murcia, tiene un recinto de alto sabor rociero, en el que no falta el canto de la Salve a las doce en punto de la noche. No se puede pedir mas para aliviar las noches de canícula veraniega. |
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