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XXX Vuelta Ciclista a Murcia. El mito llega a Murcia en jet privadoLance Armstrong, un hombre solidario que disfruta con los grandes retos, aterriza hoy en la Región para ser la estrella de la Vuelta Escribir de Lance Armstrong es hacerlo de un mito en activo del ciclismo. El mejor corredor de todos los tiempos, ganador de siete Tour de Francia, un hombre que convierte en oro todo lo que toca, llegará hoy a la Región en su jet privado para participar en la trigésima edición de la Vuelta Ciclista a Murcia, carrera en la que será la estrella indiscutible. Como siempre ocurre cada vez que el tejano hace una aparición pública, todos los focos se centrarán en él. Se trata de un icono, un ídolo en su país y en gran parte del mundo, un hombre solidario que ha creado un auténtico imperio. Hace un año y medio, cuando anunció su regreso al ciclismo, muchos volvieron a respirar. El deporte del pedal se encontraba en una situación límite y necesitaba de un héroe, como ocurrió hace una década cuando la NBA languidecía y regresó Michael Jordan a su rescate para relanzar el negocio. "Todos tenemos mucho que agradecerle por haber vuelto al ciclismo. Si no viniera a Murcia, le estaría igual de agradecido por lo que está haciendo para revitalizar el ciclismo", manifestó a este diario sobre Armstrong el director general de la Vuelta, Francisco Alfonso Guzmán. Ahora se habla menos de dopaje y más de deporte, aunque el propio Armstrong vive en sus carnes una persecución emprendida desde Francia. De hecho, la Agencia Antidopaje del país galo anunció cuando regresó que iba a someter a un exhaustivo seguimiento al norteamericano. El diario francés L'Equipe, además, se hizo con unas pruebas que demostraban que Armstrong tomó EPO en el Tour de 1999. Sin embargo, nunca la Unión Ciclista Internacional ha podido relacionar al ahora líder del RadioShack con el dopaje. Después de un 2009 en el que fue tercero en la carrera francesa que ganó Contador, entonces su compañero en el Astana, y de ser decimosegundo en el Giro de Italia, en la presente temporada se lo ha tomado mucho más en serio. En febrero estuvo concentrado en Agoura Hills, cerca de Los Ángeles, y posteriormente acudió a Hawaii con el subcampeón del mundo del triatlón IronMan, su compatriota Chris Lieto. Entre sus planes, por cierto, está disputar en un futuro la dura prueba hawaiana o la de Niza porque "me veo bien y conozco de memoria los recorridos", ha dicho el tejano. Esta temporada ha dejado atrás las sesiones de levantamiento de pesas que realizó a finales de 2008. "Las pesas te hacen lucir muy bien en la playa, pero no es lo mejor para un ciclista", dijo en una reciente entrevista su director, Johan Bruyneel, quien acompañará al ídolo americano en Murcia, donde se rumorea que también contará con la compañía de Anna Hansen, su pareja, y el hijo de ambos, Max. "Desde que empezó a correr no ha hecho más pesas, pero bajar músculo requiere un tiempo", añadió el belga. Ahora es el líder de su propio equipo. Después de una relación tormentosa con Contador, se ha reunido de buenos ciclistas y fieles escuderos. Entre ellos están dos españoles, el vasco Haimar Zubeldia y el asturiano Chechu Rubiera, uno de los que mejor le conocen. Junto a ellos, otros corredores capaces de ser líderes en el Tour, como su compatriota Levi Leipheimer y el alemán Andreas Klöden, quien también estará en Murcia. Esta temporada sólo ha disputado hasta el momento el Tour Down Under australiano, en el que acabó en el puesto veinticinco de la clasificación general. Pero lo más importante fue lo que generó su presencia, según los datos que ofrecieron los organizadores. En total, 760.000 espectadores, 43.000 de ellos turistas, y un impacto de 27 millones de euros. Cifras espectaculares. Pero Armstrong no es un ciclista más. Es un hombre solidario que no dudó en donar hace poco más de un mes a través de su Fundación -Livestrong-, la que creó para luchar contra el cáncer, 184.000 euros para las víctimas del terremoto que asoló Haití. A su vez, las pulseras amarillas que comercializó Nike desinteresadamente para luchar contra el cáncer infantil, las lucen en sus muñecas más de diez millones de personas en todo el mundo. Gracias a ellas se han recaudado más de 10 millones de euros. Los brazaletes son amarillos por el color del jersey de líder del Tour y llevan una inscripción, 'livestrong', que significa 'vive con fuerza'. Así es como vive actualmente el mito del ciclismo, con fuerza y dispuesto a salir victorioso de otro de los grandes retos que ha tenido en su vida pese a contar ya con 38 años de edad. El primero fue superar un cáncer; el segundo, ganar siete Tour; el tercero y último, triunfar en el octavo después de tres año y medio inactivo. En Murcia tratará de adquirir la forma que necesita para lograrlo. Pero cuidado, que ha ya advertido que aquí no viene a pasearse. "Me gustaría ganar algo antes del Tour y en Murcia tengo una buena oportunidad". Palabra de Armstrong, el mito. |
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