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Más de 250.000 personas se quedan boquiabiertas con las piruetas de la Patrulla Águila en su 25 cumpleañosEl coronel Gómez Coll recibió en 1985 la llamada que estaba esperando: «Tenemos un festival aéreo en Gerona ante los Reyes y queremos que tus chicos vuelen». El hoy teniente general del Aire primero se mostró sorprendido, porque el mismo mando que pedía a la Patrulla Águila era el mismo que había prohibido que volasen. Pero tras la conveniente esgrima dialéctica, cedió. Eso sí, advirtió que la patrulla «estaba poco entrenada», pese a que sabía que sus capitanes intrépidos se esforzaban fuera del horario lectivo de la academia en pulir las que serían sus primeras acrobacias. La de Gerona fue la primera exhibición de la Patrulla Águila, y la excelente impresión ante el Jefe del Estado y el público que abarrotaba la costa allanó el camino para que la Águila acabara convirtiéndose en la patrulla acrobática oficial del Ejército del Aire, la segunda tras la PAPEA de paracaidismo. De la prohibición de volar nunca más se supo, y desde entonces, 125.000 horas y 480 exhibiciones conforman el brillante historial de las 'águilas', que ayer recogieron en su 25 cumpleaños el regalo de 250.000 personas volviendo a sorprenderse con sus imposibles maniobras. Felicidades. La Patrulla Águila culminó ayer las celebraciones por este primer cuarto de siglo con una exhibición de libro que no dejó de arrancar aplausos por parte del público que llenaba las playas de San Pedro a Los Alcázares -se pudo ver incluso desde La Manga- y que disfrutaron desde las diez de la mañana de un festival aéreo que abrió el campeón de vuelo acrobático civil Ramón Alonso a bordo de su Sukhoi SU-31 Por entonces, el público comenzaba a darse cuenta de que el espectáculo iba a ser memorable. Los más atrevidos ya hacían cola ante el emulador del C-101 o curioseaban entre los puestos en los que tanto la Patrulla Águila como el resto de escuadrones que participarían en el festival vendían su 'merchandising'. A las dos de la tarde, pocos niños no lucían una gorra con escudo o una camiseta con el emblema, por ejemplo, de la 9ª Escuadrilla y su espectacular Harrier AV-8, que hizo las delicias de todo permaneciendo en vuelo estático sobre el espejado Mar Menor. Una 'brisa' emocionante Antes, el Canadair de lucha contra el fuego o los aparatos del Servicio de Búsqueda y Rescate del Ejército del Aire habían calentado el ambiente, en un día en que la brisa hizo más soportable el calor. Precisamente 'Brisa' es el nombre elegido para la exhibición, en la que otro gran momento lo protagonizó el KC130 Hércules que simuló aprovisionar en vuelo a dos Mirage F-1 de forma simultánea en una pasada eterna. Llegó entonces el momento de la más nueva de las patrullas acrobáticas de nuestro Ejército del Aire, la 'Aspa' de helicópteros con base en la granadina localidad de Armilla. Los aparatos de la 'Aspa' derribaron algunos mitos («pero, ¿puede un helicóptero hacer un rizo?», se preguntaban algunos a pie de playa) y finalizaron su espectacular exhibición con lo que va camino de convertirse en marca de la casa: la rotura España. Puro delirio. Antes y después de la actuación de los italianos 'Frecce Tricolori', el Ejército del Aire -que deplegó incluso una furgoneta de captación en el paseo de La Ribera- quiso mostrar lo mejor de su arsenal de caza. Desde los ya veteranos Mirage F-1 de la albaceteña base de Los Llanos, hasta el novísimo Eurofighter Typhoon del Ala 11 de Morón. El caza de ala delta, a los mandos del capitán Rivera, demostró su potencia y versatilidad, realizando desde trepadas de escándalo a una pasada al límite de la velocidad de sustentación. También los F-18 del Ala 12 de Torrejón se dejaron ver. Llegaba el turno de las patrullas y sus vuelos en formación. Los transalpinos de la Frecce Tricolori volvían a San Javier cuatro años después de su participación en Aire'06, en la que dejaron un sabor de boca excepcional. Y no defraudaron. Los diez Aermacchi dibujaron la tricolor varias veces y con sus arriesgados cruces y la actuación de su 'solo' -pese a que no pudieron emitir por megafonía a Pavarotti- volvieron a convertirse en uno de los puntos fuertes del festival. Pero estaba claro que a quien todos esperaban era a la Patrulla Águila. Como anfitriones y protagonistas, los chicos del comandante Abós tenían una responsabilidad enorme, pero cumplieron con creces. Ante la plana mayor de nuestro Ejército -incluido el Jefe del Estado Mayor de la Defensa, el general Julio José Rodríguez-, las 'águilas' sacaron lo mejor de sí, pese a que este año cuentan con nuevo jefe y tres fichajes. Pero era el día de lucirse y rizos, toneles y formaciones fueron con una ejecución casi perfecta, y si la gente casi se vuelve loca cuando dibujaron un enorme corazón sobre el cielo, la pasada final desplegando con humo la bandera nacional acabó -seguro- por despertar más de una vocación de piloto. Quien sabe si dentro de 25 años, uno de los críos que ayer no dejaba de señalar al cielo al oírlos no está a los mandos recordando esa luminosa mañana de domingo que le regaló la Patrulla Águila. |
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