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Dulces sueños de madrugadaAunque es de noche, la guardería luce como si fueran las 9 de la mañana, momento en el que los padres dejan, con prisas, a sus hijos pequeños antes de ir a trabajar. En la guardería Primeros Pasitos, que se encuentra en la calle atleta Antonio Peñalver de Puente Tocinos, la noche también entra dentro del horario laboral. Muchos padres de la pedanía, e incluso de la capital, dejan a sus hijos allí por diferentes motivos. Esta idea, que ya ha tenido mucho éxito en Suramérica y en Estados Unidos, nace de la necesidad. «Todo nace a raíz de quedarme embarazada. Tuve una niña siendo joven y quería poder salir. Muchas veces mis padres, por sus compromisos, no podían quedársela. Entonces me pregunté ¿dónde la dejo?», explica Ana, la directora de esta novedosa guardería nocturna. Y es que Primeros Pasitos «es una guardería familiar», como afirma la directora. «Necesito un sitio para dejar a la niña, que sea de confianza y en donde sepa que va a estar bien», se decía Ana, que trabajaba en una guardería y viendo que no existía un lugar que cumpliera sus necesidades, creó Primeros Pasitos. Noa mira embobada el proyector donde están dando una película de dibujos animados. Es la primera niña que llega a su 'segunda casa'. «Lo bueno que tenemos es que no existe impacto ambiental. Por ejemplo, no tiene techos altos. Entonces, cuando el niño viene, no siente que está en una especie de colegio, sino en su casa», cuenta Ana. La guardería cuenta con una sala de ocio, y dos habitaciones para dormir, una para los más pequeños, ocupada por 5 cunas y otra con camas para los mayores de tres años. Hugo, que sólo tiene tres meses, llega con los ojos soñolientos. Su madre explica que Primeros Pasitos ha sido una bendición. Como todo negocio o empresa en la que una persona se embarca, el miedo se nota en el ambiente. «Tienes miedo porque una guardería nocturna es una idea novedosa. Al final, el niño, estando en un sitio así, termina superando miedos y haciéndose muy sociable», cuenta Ana. Amor es la cuidadora, los ojos de la guardería durante las horas nocturnas. «Es dura pero hace honor a su nombre», comenta risueña la directora, quien asegura que está siendo una experiencia «muy divertida». «Hemos tenido muy buenas experiencias. Los niños están muy entretenidos, dibujan y, con el proyector, es como si estuvieran en el cine». Y algo tan simple como ir al cine es una utopía para muchos padres con hijos pequeños. «Tanto el ir a cenar como el cine se te acaba. Lo echas de menos», asegura Ana, que también cuenta que, aunque abren hasta las 9.30 horas, todos los padres, hasta el momento, han dejado a sus niños sólo hasta las 2 de la mañana. Este es el caso de Ricardo, que viene con sus dos hijos de la mano. «Son fenomenales. Se quedan con ellos durante un rato y puedo ir a cenar con mi mujer. Los críos dan mucha guerra», afirma Ricardo sonriendo mientras mira a sus hijos, Lucía y Ricardo. La noche va cayendo en Puente Tocinos y Primeros Pasitos sigue iluminando la Plaza Tomás y Valiente. Amor juega con Noa, los padres ya se han ido. Hugo descansa en su cuna. Hay tranquilidad. «Sólo tenemos 10 plazas para por la noche, no queremos masificarlo. Lo que buscamos es que se conviertan en 10 hermanos», explica Ana con una sonrisa en la cara. |
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